Reseña de la novela "Yo, la Peor".
Monica Lavìn.
La Autora nació en 1955 en la Ciudad de México, lleva a cuestas varias novelas así como colecciones de cuentos y premios, entre los que se encuentran el premio Nacional de Literatura Gilberto Owen y el Premio de Narrativa de Colima. Dos de sus libros más conocidos son RubyTuesday no ha muerto y Café Cortado. Su formación estuvo un tanto alejada de la literatura, Mónica se graduó como bióloga y antes de dedicarse a escribir fue maestra e investigadora dentro de ese campo. Sin embargo, a partir del inicio de su carrera como escritora empezó a hacer un poco de todo, ha sido guionista de documentales, conductora de radio, editora y maestra en talleres de narrativa dentro de la Sociedad General de Escritores de México. Su nueva novela, Yo, la peor es su primera incursión dentro del género de la novela histórica.
Las vidas detrás del billete de $200.
Por Lorena Mancilla Corona.
La intercambiamos a cada rato, sobre todo el día de pago. Es una pequeña fortuna, cuando podemos ver su cara repetida más de cinco veces en un puño, y si ese puño es nuestro, es casi fiesta. Entonces la usamos para comprar la leche, para ir al cine y para que le pongan gasolina al carro. No dura mucho escondida debajo de un colchón y tampoco encima del de un motel de paso(no me pregunte usted qué es lo que hace una monja en un hotel que se renta por medias horas. Es necesario tener por entendido que es indispensable para culminar los actos que se desarrollan en dichos tiempos y espacios). Está condenada a ver de todo y a que la cambien por cualquier cosa, hasta por la libertad cuando se trata de mordidas. Cuando nos llega a las manos siempre viene devaluada y a veces hasta un poco rota y sudada, luego su carita verde se metamorfosea en pedacitos de metal y en hombres violetas, azules, rosaditos, y los hombres, necios o no, puede ser difícil aceptarlo al principio, pero casi siempre valen menos, aunque no todos,hay como dos que alcanzan para más, pero escasean y la verdad es que la mayoría de ellos no sirve para nada.
La ubicuidad de la carita de Doña Juana Inés de la Cruz nos la hace invisible. Viaja de cartera en cartera mientras sus textos se convierten en una aburridísima clase de prepa donde algún profesor nos intenta explicar lo que es un retruécano, una redondilla, una décima y la infame ley del acento final que en estos tiempos sirve para tan poco. La escritura se construye con mañas y esas eran las que estaban de moda dentro de la expresión culta en el tiempo de Sor Juana, hoy son de menor importancia y sólo se rescatan cuando a algún político le da por hacerse el patriota o alguna señora nice pretende hacerse la culta.
Mónica Lavín hace un ejercicio diferente, nos acerca a su vida cotidiana, desde sus origenes de hija bastarda, sus estudios en la escuela primaria, sus búsquedas y sus ansias de aprendizaje y de expresión, sin embargo, Sor Juana no es tocada ni con la hebra de un escapulario, el personaje principal dentro de la novela es como un hueco que va tomando forma a partir de los personajes que la rodean, mujeres, casi todas. Su madre, sus hermanas, su maestra, las virreinas, las monjas, todas ellas envueltas en una serie dramas cortesanos, donde se transparentanel tiempo y la cultura de la época, la comida, el paisaje, los volcanes, el mestizaje, la esclavitud, la sexualidad, el aborto, el lesbianismo, la locura, las relaciones entre la nueva y la vieja España, el florecimiento y la decadencia del virreinato, todo ello es el marco en el que se muestra la vida de Sor Juana y las mujeres que la rodearon. Los temas que toca la novela son muchos, sin embargo, Yo, la Peor es un esfuerzo por reconstruir el mundo de una mujer que nunca será conocido con certeza, desde su decisión de tomar los hábitos por razones prácticas, porque un marido exige demasiado, luego vienen los hijos y ya todo está perdido. Para poder estudiar, leer, aprender, escribir,Juana Inés encuentra necesaria la soledad, el espacio privado, pero en el México virreinal para una mujer eso era cosa negada. Este es uno de los ejes de la novela, desde el inicio Juana Inés se entrega a las letras y al conocimiento, a la música, a la filosofía, disciplinas que sólo pudo abrazar gracias a su vida dentro del convento, pero se enfrentará a la disyuntiva entre su amor por las artes o por dios, al sumirse en una serie de intrigas que tendrán consecuencias funestas.
Dice Mónica Lavín que la novela la habita, la obsesiona, la embriaga. Al ser esta es su primera incursión dentro del género histórico intenta armar un rompecabezas con los pedazos sueltos que hay sobre la vida de Sor Juana, permitiéndose las mayores licencias con los personajes que la rodearon. A ella la trata con astucia y cuidado, quizá con recelo, al fin, teniendo en manos a una figura cuyas referencias abundan dentro de las letras mexicanas, puede ser arriesgado poner palabras en su boca, sacarla de su pedestal o inventar nuevos mitos, si hay algo que me hubiera gustado leer dentro de la novela es eso, ver a una Sor Juana menos entera y decidida, encontrarle los zapatos desgastados, los miedos, las fragilidades, las indecisiones, los dolores de panza. Ver en sus hábitos mayores posibilidades de ella como personaje humano y no como superhéroe estoico, severo, acabado e intocable. Habría sido todo un descubrimiento encontrar mayor juego entre la Historia con mayúscula y la historia, a secas, pero eso ya es cosa mía.
Rosarito, 9 de julio de 2009.

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